Conozco a Amparo desde hace poco tiempo, pero su desparpajo al contar sus historietas me cautivó desde el primer momento. Por eso elijo una de ellas que ya me había contado para comenzar este diario de vivencias acompañadas de café. Nos reunimos fugazmente el pasado viernes por la tarde en el centro comercial As Cancelas, aprovechando que ella iba al cine con unas amigas.
Algo insegura por si iba a estar a la
altura de mis requisitos de cuentacuentos se sentó, y aunque ya le había
mencionado que ella aparecería en Café con Deiviz, no sabía
que sería la elegida para dar el pistoletazo de salida. Y yo,
también he de admitirlo, nervioso porque comenzaba mi andadura en
este nuevo mundillo bloguero de cafés y entrevistas.