☕ Anónima2 y "la montaña rusa"


Había llegado el momento de pedir los cafés y los postres. Anónima2 siempre tiene historias para contar, pero no suele revelarlas tan fácilmente. Después de comer, el camarero trajo los dos cafés con leche y ese fue el momento en que ella, mirando el café, se decidió por fin a contar un cuento de sobremesa. Animada por mis ganas de escucharla, para luego transcribir sus palabras para Café con Costoya, sonrió levemente. No se decidía por ninguna en concreto, pero al fijarse el motivo con el que el camarero había decorado su café supo el tipo de historia que iba a contar.

☕ Eliana y los "probleempjes" en Holanda


Paloma posó la cafetera humeante en la mesa y eligió expresamente las tazas con motivos holandeses que compró cuando nos visitó en Utrecht, allá por febrero del 2014. La persistente lluvia nos deleita con redobles de tambor en el tejado. Ya se sabe, el mes hace gala a su refrán más popular: en Abril aguas mil. Eliana, nuestra Tataliana para los amigos (o en versión corta, Tata), vino a Santiago para visitarnos y con motivo de mi cumpleaños. Llevaba un año si verla cara a cara, desde aquel 31 de Marzo del 2014 a las 8 de la tarde, momento en el que nos despedimos en Schiphol, el aeropuerto de Ámsterdam. Fue una despedida amarga por partida doble. No sólo dejaba atrás a Eliana, a las hermanas Laura y Ana, y a más amigos y conocidos, sino que también dejaba atrás mi vida holandesa, para siempre, en ese preciso momento que cruzaba el control de seguridad del aeropuerto.

☕ Xela y los musicales de West End


Las luces bajas y la música del piano en el restaurante Airas Nunes pusieron el toque íntimo a nuestra conversación.

Elegí a mi buena amiga Xela para que compartiese conmigo y con todos los lectores, una de las muchas e interesantes experiencias de su vida. Ella, una máster en el ir y venir por el mundo, se disponía a contarme la historia de su primer trabajo en la capital inglesa.

☕ Carmen y 12 horas maltratada.


“Me levanté, me maquillé y me fui al instituto. Ya desde el primer momento que me bajé del coche, noté que la gente me miraba desde todos los lados. Realmente lo pasé mal. Me sentía observada, de una manera muy incómoda. 

☕ Paloma y la croqueta de la discordia




Esta vez fui yo el que le insitió a Paloma para que me contase esta historia. La verdad es que conozco a Paloma muy bien, ya desde hace años, cuando fuimos compañeros de clase en el Ciclo Superior de Turismo que realizamos. Y, además, conozco lo que es trabajar en la hostelería en este país.
Este relato es uno de las tantos con el que, estoy seguro, cualquiera se sentiría identificado (cualquiera que haya trabajado en un bar o en un restaurante). Y también estoy seguro de que esta historia no es de las más gore que te puede llegar a contar alguien que sepa lo que es trabajar delante o detrás de una barra.