☕ Eliana y los "probleempjes" en Holanda


Paloma posó la cafetera humeante en la mesa y eligió expresamente las tazas con motivos holandeses que compró cuando nos visitó en Utrecht, allá por febrero del 2014. La persistente lluvia nos deleita con redobles de tambor en el tejado. Ya se sabe, el mes hace gala a su refrán más popular: en Abril aguas mil. Eliana, nuestra Tataliana para los amigos (o en versión corta, Tata), vino a Santiago para visitarnos y con motivo de mi cumpleaños. Llevaba un año si verla cara a cara, desde aquel 31 de Marzo del 2014 a las 8 de la tarde, momento en el que nos despedimos en Schiphol, el aeropuerto de Ámsterdam. Fue una despedida amarga por partida doble. No sólo dejaba atrás a Eliana, a las hermanas Laura y Ana, y a más amigos y conocidos, sino que también dejaba atrás mi vida holandesa, para siempre, en ese preciso momento que cruzaba el control de seguridad del aeropuerto.


Conocí a Eliana en 2011 de casualidad, en una cena de amigos. Ella trabaja de au pair en una familia italo-holandesa y poco a poco nos empezamos a coincidir cuando todos los amigos del grupo nos reuníamos. Recuerdo que el punto para comenzar la verdadera amistad fue en una fiesta en la que coincidimos, fiesta en la que ambos descubrimos nuestra profunda admiración por Rafaella Carrá. Así empezamos a llevarnos cada vez mejor. Incluso aprendió rápidamente a hablar español sólo porque yo me empeñé en que no iba a hablar más inglés con ella, porque ya se sabe: "una faccia, una raza".
Que ella esté de nuevo frente a mí, tomando un café, como siempre, como tantas y tantas veces en el salón de mi casa, es como volver a estar en Utrecht sin estarlo. Ha pasado un año y parece como si la hubiera visto a Tataliana ayer. Y eso debe ser bueno. Pues atrás quedó el David holandés, pero no la amistad con personas tan especiales como ella, como nuestra Tata.

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"Volvía desde tu casa en bicicleta por el carril bici, y en un cruce en la calle Amsterdamsestraatweg, había dos tipiñas -señoras ya de estilo choni- en medio del cruce, y claro yo quería pasar y ella de malas maneras me dijo en holandés "pasa, pasa" como si yo fuera la que les estorbaba a ellas. Y yo le dije en italiano la palabra "pure" que es como la expresión de "aún por encima". Porque es verdad, porque aún por encima de estar en el medio y poder causar un accidente, me hace pasar de malas formas. Y cuando ya conseguí pasar, oigo

- ¡Española, hija de puta!
Me di la vuelta con la bici, y ya que mi holandés no era muy bueno, le dije en inglés:

- Mira, puede ser que mi madre sea puta, no lo sé, pero no soy española.Tampoco sabes el idioma que hablo y me insultas, ¿qué coño quieres?, antes de hablar aprende idiomas, así entiendes lo que alguien dice y después puedes hablar o insultar.

Y me fui, dejando a la amiga traduciéndole todo a la que me había insultado,que no entendió nada porque tampoco hablaba inglés.



"Un día vino un vecino a timbrar a la puerta -que por cierto, era bastante raro el señor-. Hacia ya como casi tres años que yo vivía en holanda. Empezó a hablándome en holandés y yo intenté replicarle pero ya cambió y continuó hablándome en inglés para decirme:

- ¡Ay que mal! ... llevas ya mucho tiempo aquí y no hablas holandés...

A lo que contesté:

- Mira, todos hacen como haces tú, sí siempre que intento hablar, como no lo hablo perfectamente, ya me cambiáis al inglés,y si nunca lo practico, ¿cómo voy a aprender?.
Además para tí es muy fácil pero yo tengo que hablar dos lenguas -inglés y holandés- que no son mis lenguas maternas y tengo que concentrarme.

Y su réplica:

- ¡Ay pero en tres años... aún no lo hablas! yo fui tan sólo una semana a Italia y lo aprendí.

Y yo, cansada, comencé a hablar en italiano:

- ¿Ah, sí? Allora parliamo in italiano!

Su cara lo dijo todo, no se había enterado de nada. Entonces volví a hablar en inglés:

- Me dijiste que sabes hablar italiano, ¿porqué no lo haces?

Y contestó en inglés:

- ¡Sí, es que en Italia todos me entendían, tú hablas muy rápido!

A lo que ya para zanjar el tema le expliqué:

- A ver, primero, en Italia todos hablamos rápido. Y segundo, no es que tú sepas hablar italiano, es que los italianos somos más gentiles hacia la gente que intenta hablar nuestro idioma, en el sentido de que aunque no lo digas bien en italiano, hacemos esfuerzos para entender. No como aqui, que si pides un vaso de agua en holandés y no te entienden, te pueden dejar morir de sed si no lo pronuncias bien. Así que, habla italiano si dices que aprendiste tan rápido.

Y el para salir airoso comenzó a hablar en italiano:

- Bonchorno!, Pitsa!, Café!

Mi cara era un poema al oir eso y repliqué rotunda:

Mira, se dice Buongiorno, con g, no con ch. Pizza es con zz no con ts. Y mira, estás de coña, ¿no? Si le pregunto a mi primo como se dice café en ruso también lo sabe, porque es la misma palabra en todo el mundo. Así que tú no vienes aquí a decirme que sabes hablar italiano por estar una semana en Italia. Yo no sabré muy bien holandés, pero sé hacer una frase completa en tu idioma. ¿Tú puedes hacer una frase completa en italiano?

- No...

- Vale, lo dejamos ahí. Y por cierto ¿y qué querías? ¿Para qué viniste a llamar?

Apresurado me dijo que quería hablar con mi hostmother y como ella no estaba en casa, acto seguido se fue por donde vino."

 
"Una noche me contrató otro vecino para cuidar a sus hijos porque iba a salir de fiesta con su mujer y unos amigos. 
Él ya había anunciado a todos que la babysitter era italiana. Cuando llegué, el señor tenía billetes en la mano, alrededor de 300 euros en billetes de 20 euros y de 10 euros y antes de salir, uno de sus amigos, queriendo hacerse el gracioso exclamó al tiempo que me miraba:

- ¡Ay! ¡Es que parece un boss de la mafia!

Y como esperaba una réplica a juzgar por su mirada, le dije:

- Mire señor, 300 euros no son nada para un boss de la mafia. Esa cantidad de dinero es tan poco para un boss de la mafia que no lo utilizaría ni para limpiarse el culo.

Y asi sí que se calló, me dio la razón, se disculpó y se fueron todos."


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la mini entrevista


Costoya: La verdad que tenía muchas ganas de que me contases esas historias, que ya conocía, pero quería que las compartieses con todos. Vamos a hablar de Holanda, ¿qué fue lo que más te llamó la atención de Holanda?

Eliana: La cultura diferente. Sobre todo que tenías que tener una agenda para todo, porque stán acostumbrados a tener un planning para todos los días. Eso de planear todo... fue muy duro al principio, para mí.

Costoya: Pero saber organizarse está bien ¿o no?

Eliana: Puede ser que es mejor así, pero también después de muchas cosas que vi, prefiero el método italiano (risas): si no tengo plan A, tengo plan B, C, Z... pero a muchos holandeses si les falla el plan A, no saben como hacerse un plan B o C. Por eso prefiero mi método, hasta el minuto antes no sé que voy a hacer pero al final siempre encuentro algo a lo que dedicar el tiempo.

Costoya: Hablemos de cosas positivas entonces ¿qué es lo bueno que te llevas de Holanda, aparte de haberme conocido, claro? (risas)

Eliana: (risas) Crecí mucho y aprendí mucho. Llegué a Holanda hablando italiano y cuatro palabras de inglés. Después de tres años me fui de allí hablando inglés y español , entendiendo y hablando algo de holandés. Pero también todos los buenos amigos que conocí, como a tí o a Paloma, que de una semana que vino a visitarte parece que ya la conozco de toda una vida. Y bueno, más cosas buenas: el estar aquí, en frente de tí, tomando café y contándote historias para tu blog, aquí, ahora, en Santiago, tu ciudad de la que tanto me hablaste... Entonces, lo mejor son los amigos y amigas q conocí en ese pais tan lindo y tan raro al mismo tiempo. Amistad que aún se conserva, también si existe la distancia y también si no hablamos todos el mismo idioma. En resumen me quedo con la experiencia de la vida y que claro que al tener amigos en todos lados puedo viajar muy barato porque siempre tengo donde alojarme (risas).

Costoya: ¡Por supuesto! (risas).Oye y con respecto a las historias, la contestación al tipiño cuando dijo lo de la boss de la mafia fue un poco borde ¿no?

Eliana: Sí, lo sé. Pero es que siempre era lo mismo. Siempre que alguien me preguntaba de dónde era, empezaban con los tópicos de Italia: "pizza", "no trabajar", "mafia", todo esto ya sabes...

Costoya: Sí... vale entiendo, porque a mi por decir que era de España siempre era lo mismo "Hola chico", "dos cervezas por favor", "sol, playa, fiesta, toros"...

Eliana: Por eso, es que era siempre lo mismo, sin conocerte ya empezaban a juzgar y hablar como si supieran más que tú. Es como si yo conozco a un holandés y como no sé nada más de Holanda que lo que sale en la tele le digo "Ah, sí, ¿holandés? En Holanda sólo porros y putas en las ventanas ¿no?"

Costoya: (risas y más risas)

Eliana: Es que no te conté que una vez en la calle un chico, para hacerse el interesante, me preguntó de dónde era y al decirle que era italiana del sur empezó:

" - ¡Ahhh! de Italia, del sur, hay mafia, hay esto, hay lo otro, el Padrino...

A lo que le contesté ya cansada:

- Mira, sí, tienes razón. Mi padre es un capo de la mafia.

Y se me quedó mirando pálido y de piedra. Y le dije:

- Era broma, porque si mi padre fuera de la mafia no lo iba a decir de buenas a primeras. Pero ten cuidado porque si es verdad y encuentras a uno de la mafia y se lo dices, pues no sabes como va a reaccionar, así que tú verás."

Costoya: Al final cuentas 4 historias en vez de 3 (risas). Pero ya que hablamos de culturas distintas, y ya que estás de visita aquí en Santiago, ¿cómo te esperabas Galicia o Santiago?

Eliana: No sabía mucho ni de Galicia ni de Santiago. Sólo conocía la catedral por algunas fotos y también sabía que no iba a encontrar un clima muy español. Pero por lo que he visto hasta ahora, Galicia es muy bonita y desde luego Santiago es una ciudad que tiene algo especial. Me gusta mucho.

Costoya: Y recuerdo que te llamó la atención la gastronomía también.

Eliana: Sí y no, porque en Italia también tenemos comidas parecidas. Pero por ejemplo sí que me llamó la atención y me gustó mucho (risas) la costumbre de las tapas. En Italia también existe algo parecido, te ponen aceitunas o así, pero no te ponen cosas tan elaboradas como tortilla, jamón serrano o croquetas. Que pidas una caña y te pongan todo eso en la mesa ¡Me encanta!

Costoya: Entonces te esperamos más veces por aquí, por Galicia.

Eliana: Bueno, no sé, espero que sí... (risas)

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Nos miramos sin decir palabra. El café ha dejado paso a la nostalgia de aquellos tiempos, que está presente más que nunca en estos instantes, en los que ambos recordamos nuestros periplos por esas tierras del norte.



Debido a el último sprint con trabajos en la universidad y más obligaciones, escribo esto ahora, dos semanas después de que Eliana se haya marchado. Suena "Fiesta" de Rafaella Carrá, canción que me ayuda a transcribir esta historia para Café con Costoya.



Pocos meses después de que yo me fuera de Holanda, Eliana fue a trabajar a Grenoble, Francia, donde viven sus tíos. Acabó así también su aventura en tierras neerlandesas.

Tengo que agradecerle que haya querido estar en mi cumpleaños, pues la odisea para llegar a Santiago de Compostela desde los Alpes franceses no es rápida ni barata. 
 

La visita de un amigo/a es el mejor regalo que alguien puede recibir en su cumpleaños: tener a quien quieres cerca en ese día en el que te haces un poquito más viejo. Ella estuvo con nosotros tan solo una semana, pero creo que no importa el tiempo, sino la viveza con la que atesores ese momento. Y sí, su visita fue realmente fugaz, pero también intensa, genial e increíble, como es ella.

Tata, ¡te esperamos de nuevo en Santiago!