Conozco a Amparo desde hace poco tiempo, pero su desparpajo al contar sus historietas me cautivó desde el primer momento. Por eso elijo una de ellas que ya me había contado para comenzar este diario de vivencias acompañadas de café. Nos reunimos fugazmente el pasado viernes por la tarde en el centro comercial As Cancelas, aprovechando que ella iba al cine con unas amigas.
Algo insegura por si iba a estar a la
altura de mis requisitos de cuentacuentos se sentó, y aunque ya le había
mencionado que ella aparecería en Café con Deiviz, no sabía
que sería la elegida para dar el pistoletazo de salida. Y yo,
también he de admitirlo, nervioso porque comenzaba mi andadura en
este nuevo mundillo bloguero de cafés y entrevistas.
Estrenando la grabadora recién
comprada, me dispuse aún así a volver a deleitarme con su sencillo
pero genial relato. Aunque no puedo plasmar de forma escrita su
peculiar forma de expresarse, espero poder transmitir en la
transcripción un poquito de su personalidad.
" Te voy a contar... cómo empezó
mi carrera de actriz.
Estábamos un día cenando mis padres y yo... y había visto un cásting que había en, no me acuerdo si en Coruña o en Santiago, y claro al ser de Quiroga (Lugo), estaba muy lejos. Aún así, llena de ilusión le digo a mi padre:
- Oye papá, ¿Por qué no me llevas
a un casting por ahí? ¿Me llevas por favor?
Sé me quedó mirando atentamente, y
contestó rotundo:
- Pásame la sal.
Y en ese preciso momento acabó mi
carrera de actriz.
Después de esa sentencia, dije: me voy
a resignar... tendré que estudiar una carrera, y es lo que hay, es
muy frustrante (risas) "
la mini entrevista
Deiviz:
¿Cómo fue la cara que se te quedó al oir tal respuesta?
Amparo:
De resignación... qué le vas a decir.... pues nada, ¡vale papá!
Deiviz:
Ahora en serio, ¿esto pasó realmente? Porque esto parece un
chiste....(risas)
Amparo:
Sí, sí... ya sé que parece un chiste pero lo peor es que se lo
dije en serio, porque había visto por internet que hacían castings
y ¡jolín! Yo quería ir a uno... por probar...
Son
las 18:30 horas. Doy el último sorbo a mi café, ya frío. Amparo se
levanta de la mesa. Empieza la película. Tras un rápido y ahogado
"¡hasta luego!",
se apresura hacia el cine con las amigas, dejando su vaso vacío. Me
noto algo ansioso, pues al abandonar la mesa también me deja con
muchas ganas de escuchar más historietas que tiene para
sorprendernos. Pero eso tendrá que ser otro día, tomando otro café
con Deiviz.