Viernes.
Como tantos otros viernes, la niebla cubre Santiago y lo acaricia con
el leve orballo
tan característico de nuestra ciudad compostelana. Pero este fue un
inicio de fin de semana diferente, al menos para mí. Me encuentro en
su casa, ultimando detalles: la grabadora, papel y boli... lo típico
de los periodistas (aún siendo un proyecto de periodista). Preparamos
Colacao, puesto que a Anónima1 no le gusta el café. Empezamos
hablando de trivialidades pero pronto la conversación derivó en "te
voy a contar esa historia que ya sabes, para Café con Costoya...".
Nos fuimos para el salón, la alfombra de estilo persa y las vigas en
madera vista que configuran el techo del ático donde vive nos
proporcionaron el ambiente cálido y relajado para que un relato de
tal calibre fuese contado.